Sin marcas no hay paraíso

Sabes que algo no funciona. Algo no encaja en el puzzle de tu vida. No estás contento. Trabajas todo el santo día encerrado en una oficina desperdiciando los mejores años de tu vida. Te levantas por la mañana y te vas de vacaciones, cuando alguien te permite que lo hagas. Y lo peor de todo, es que todo este esfuerzo lo haces para que otros consigan sus sueños. No para que tú alcances los tuyos.

Tienes un problema y lo entiendo perfectamente. Sé qué está pasando por tu cabeza en este preciso momento. ¿Por qué lo sé? Porque yo estaba en la misma situación que tú hace muy poco tiempo.

Nuestros padres, la sociedad y, sobre todo, el marketing y la publicidad, nos han enseñado que ser alguien de éxito en esta vida, es tener un buen puesto de trabajo, con un buen sueldo (cuanto más dinero mejor), un coche de alta gama y una casa grande (cuanto más grande sea, más felices seremos). Pero no lo cuestionamos y simplemente lo aceptamos e intentamos alcanzar este estatus con mayor o menor éxito.

Durante 18 años he trabajado para grandes multinacionales en Europa y América, haciendo crecer los ingresos de marcas monstruosas e inmensamente ricas. Sé que no le importamos absolutamente nada como individuos y que lo único que realmente quieren es conseguir nuestro dinero. Y les da exactamente igual cómo lo consigamos, a quién se lo pidamos o durante cuantos años nos endeudemos.

A pesar de ser consciente de esta realidad, y que me generaba una profunda insatisfacción, infelicidad y frustración, no era capaz de dar el paso y romper con esta vida de esclavitud. Porque mis miedos eran muy superiores a mi capacidad de emprendimiento.

¿A qué miedos me refiero?

Probablemente a los mismos que tienes tú. Miedos comunes a todos nosotros. Miedos aprendidos. Miedos inculcados. Miedos que no nos dejan avanzar.

  • Miedo al fracaso, a perder el tiempo y tener que volver con la cabeza agachada.
  • Miedo al que dirán e incomprensión de mi círculo.
  • Miedo a no tener las habilidades suficientes para abarcarlo todo.
  • Miedo a no ingresar lo suficiente.
  • Miedo al miedo.

Pero después de darle miles de vueltas durante mucho tiempo y analizar bien estos miedos, llegué a la conclusión que tenía que invertir en mí. Sabía que lo que hiciese en ese preciso momento, determinaría mis posibilidades futuras. Si algo había aprendido es que el marketing es una herramienta demasiado poderosa como para utilizarla en nuestra contra. Si somos listos podemos utilizar estos conocimientos en nuestro propio beneficio.

Tenía que ponerme manos a la obra y comenzar a crear mi propia marca. Pero no una marca cualquiera. No quería una marca como las que había construido por encargo en el pasado y se expandían como un cáncer en la sociedad. Quería que mi marca estuviese impregnada de mis valores. Valores sencillos pero sinceros.

  1. Creo en el inconformismo. Jamás aceptaré afirmaciones como: “mejor lo malo conocido que bueno por conocer.”
  2. Creo en el positivismo. Cuando uno es positivo, las probabilidades de que las cosas salgan bien son superiores. El vaso medio lleno siempre es mejor que medio vacío.
  3. Creo en la causa-efecto. Para llegar a buen puerto es necesario partir.
  4. Creo en la amabilidad, la honestidad, la sinceridad y la transparencia.

Además de estos valores, esta marca debía ofrecer beneficios reales que mejorasen la vida de las personas valientes e inconformistas, que confiasen en ella.

Por lo tanto, si utilizamos el marketing en nuestro favor, podemos conseguir los pilares básicos para alcanzar nuestra libertad. Vivir la vida como realmente queremos vivirla.

Lo que en el pasado era solamente un sueño para muchos de nosotros, podría comenzar a convertirse en realidad.

Creando nuestra propia marca podremos disfrutar de:

  1. Libertad de tiempo: Podrás disfrutar de más tiempo para ti, para estar con tu familia o para viajar.
  2. Libertad económica: podrás crear una fuente de ingresos a tu medida.
  3. Libertad geográfica: Podrás trabajar en lo que te gusta desde cualquier parte del mundo.
  4. Libertad de decisión: Podrás hacer lo que tú quieras. Lo que realmente te hace feliz.

De manera que, después de muchos meses trabajando en el proyecto, muchos libros leídos, cientos de horas navegando en internet, miles de euros gastados en cursos y un mentor que me guía por el buen camino, es como surge una marca que nace con la premisa de compartir conocimientos del marketing a través de la red y utilizarlos para ayudar a personas valientes, no conformistas, a mejorar sus vidas.

Bienvenidos a “El Hacktivismo del Marketing”.


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